martes, 30 de abril de 2013

Discurso de graduación


Buenas tardes a todos:
Representa un verdadero honor para mí tomar la palabra en nombre de todos los alumnos que hoy se gradúan. Dicen que el mejor discurso de graduación que se conoce lo pronunció Salvador Dalí en la Universidad de Barcelona cuando dijo: “Voy a ser breve, terminé”. Yo seré un poquito más extensa.

La primera mención quiero dedicársela a Abraham García Carlón, un alumno de nuestra promoción que no puede estar con nosotros porque está en el hospital.

Este es un día muy esperado por todos nosotros, y a pesar de que  está lleno de felicidad, es inevitable sentir nostalgia, pues una de las etapas más bonitas de nuestras vidas termina, llevándose momentos que jamás podremos olvidar. Hemos vivido experiencias maravillosas juntos: ¿quién no se lleva del Grial grandes amigos? Pero por otro lado es digno de agradecer el esfuerzo que ha hecho el equipo docente desde el 14 de septiembre de ya un lejano 2011.

Hemos estado rodeados de grandes maestros que han hecho de nosotros los hombres y las mujeres del futuro, pues como dice un famoso proverbio africano “para educar a un niño hace falta toda la tribu” o mejor dicho, todo un claustro. Por eso pido un aplauso para ellos, para nuestros profesores.

Cambiando de tema: los padres. Señoras y señores, ahora es el momento de los clínex. ¿Recordáis cuando podíais abarcarnos con vuestros brazos? Eso ahora es bastante complicado, pues aunque duela aceptarlo, hemos crecido. Vosotros nos habéis regalado la vida de forma incondicional. Nos habéis mostrado el esfuerzo que cuesta ganarse las cosas y nos marcasteis como objetivo “labrarnos un futuro”. Por eso os pido de nuevo un aplauso, el que se merecen sin duda, nuestros padres.

Mirad, yo me imaginaba el futuro como una especie de cielo estrellado en el que naves espaciales, satélites, marcianos y televisores gigantes flotaban libremente sin temer a la gravedad. Cuando cumplí los seis años comprendí que eso era cosa de Futurama, y pregunté a mi madre lo siguiente: mamá, ¿yo tengo un futuro?

Ella se reía, y acostumbrada a mis ocurrencias me respondió en tono cariñoso: puedes hacer lo que te propongas, cielo. A mí me sonó un poco a High School Musical, pero en seguida capté el mensaje y desde entonces, no he parado de proponerme cosas:
Al principio quería ser princesa: me vestía de rosa de la cabeza a los pies y con el papel albal de los bocadillos me hacía coronas de plata. A la hora de la merienda solía tener el pelo lleno de migas, así que decidí que quería ser bailarina de ballet. Me mantuve firme en eso de vestir de rosa y recibí clases extraescolares en el colegio. Pero como todos sabéis, parte de mi personalidad es ser no un poco, si no bastante torpe, así que pasé página y me planteé otras opciones: pintora, maestra, astronauta, enfermera, ingeniera e incluso bombera. Ahora estoy en este escenario leyendo el discurso de la graduación ¿a cuánto? ¿mes y medio de la Selectividad? Y puedo aseguraros que todavía tengo mis dudas.

Lo que sí que tengo claro, compañeros, es que ahora se nos exige un último esfuerzo, hagamos lo que hagamos en ese futuro que está ahí, esperándonos. Cada uno a su manera, a su ritmo, pues como dijo Coco Chanel “Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente”. Así pues recojamos ahora los frutos de nuestro trabajo. Mis mejores deseos para todos y que la suerte venga con nosotros en este viaje de la vida.

Muchas gracias por escucharme y buenas tardes.

                                                    Ana Belén Vidal del Cura, 2ºB

Promoción 2011-2013
Colegio Safa-Grial
26 de abril de 2013
Valladolid

viernes, 19 de abril de 2013

Sé que estás en algún lugar del mundo


A veces nosotros, los jóvenes, nos encerramos en la absurda idea de que solo podemos amar y ser amados una vez y a una sola persona en el transcurso de nuestra vida. Parece que si dicha persona se va no volveremos a encontrar nunca el amor sin darnos cuenta de que cabe la posibilidad de que ni siquiera sepamos lo que es amar.
Yo personalmente creo que nos equivocamos pensando así, adoptando esa postura. Somos, en efecto, jóvenes (miles de equivocaciones, música a cualquier hora del día, afán de ser libres, algunas copas de más...); pero no somos ningún atajo de imbéciles, ni mucho menos. Simplemente cometemos errores y hacemos estupideces para tener algo de lo que reírnos cuando seamos viejos.
Volviendo a la cuestión inicial: ¿encontraremos un amor definitivo a pesar de todo (...)? Respondiendo a la cuestión inicial la respuesta es, indudablemente, sí. 
Cabe la posibilidad de que ahora demos infinidad de tumbos por diversas ciudades e innumerables bares. Puede que lloremos más de la cuenta o que riamos hasta que amanezca. Puede que dejemos de hacer el amor y nos de por follar y dar guerra y a lo mejor cometemos el error de jodernos el hígado en el intento de anestesiar el corazón. Probablemente busquemos la belleza entre la piel de algunas personas y el interior maravilloso de otras pasará desapercibido. 
Esta locura dura un tiempo y después pasa.
Y cuando pasa dejamos de buscar un cuerpo tallado por Miguel Ángel y comienza a atraernos más un regazo que nos acoja siempre. Con los años dejarán de importarnos las manías porque se convertirán en bonitas o extrañas costumbres. Con los años dejaremos de contar abdominales para contar lunares. 
Estaremos todos buscando algo parecido y, aun que siempre haya excepciones, dejaremos de hacernos tantísimo daño entre nosotros y a nosotros mismos porque dejaremos de ser jóvenes.
Puede que esta sea una explicación al absurdo que circula por las calles y que corre por el Twitter. Al absurdo que cada jueves entra en un bar y se queda ahí hasta la madrugada del domingo. 
Por eso escribo que sé que estás en algún lugar del mundo, y te confirmo (aun que no te conozca) que algún día nos cruzaremos y podré escribir que te he encontrado.

miércoles, 17 de abril de 2013

Dicen que las rubias son tontas,

pero tú y yo sabemos que algunas cosas solo puede entenderlas tu blondie. Junio terminaba y
acababan de quitarme los brackets. Estábamos sencillamente felices. La excursión de fin de curso había llegado: pizzas, la musicota de Grandoso, el mar, la arena, tu sombrero y algún helado. 

22 de junio de 2011

Pero este instante realmente nos resume mejor que unas palabras, fíjate: hay sonrisas, hay un abrazo, hay un par de miradas de complicidad y una camisa de cuadros, no necesitamos nada más.
Cuando no te encuentres, cuando algo vaya mal, cuando te agobies. Cuando no estés funcionando y te bloquees o simplemente cuando te apetezca, vuelve aquí con la memoria, a esta playa de Laredo e imagina que otra vez estoy corriendo hacia ti para abrazarte y hacerte reír aun que lluevan exámenes o granicen días de Selectividad. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Porque independientemente de que ya no estemos en 4º A yo te quiero desde que te conocí en 1º B. 




                    Piensa que aún hay días que todavía están llegando

miércoles, 3 de abril de 2013

Me hablan las estrellas para decirme que...

...la próxima historia te marcará mucho más porque él te va a cuidar pase lo que pase y va a hacer de tu sufrimiento el suyo. Él querrá y escuchará tu consejo porque se dará cuenta de que eres una chica inteligente. Él tratará de cambiar si es necesario por no perderte aunque tu no seas su musa
Hay que ser muy tonto para dejarte marchar, y tú te mereces un príncipe que esté a tu lado para ayudarte a ser feliz.


Tampoco he tenido que irme siempre a doscientos kilómetros porque a sólo 15 minutos estaba mi ángel de la guarda con su perfecto vestido de graduación, su McAuto, su risa y su increíble habilidad para hacerme sentir bien con un sencillo "Buenos días mi corazón" que a continuación completa así: "hoy quiero que tengas paciencia, que te pongas guapísima y que disfrutes de la noche, que intentes aunque sea duro alejarte de eso que te está haciendo daño, que hoy, en definitiva, no estés triste porque odio verte así..."



Mil gracias a las tres por ser el apoyo, las velas de un barco que iba a naufragar, el fuego de un cigarro que se apagaba despacio. Porque no hay nada mejor que tres personas que te valoren para salir de un hoyo cavado a conciencia por un inconsciente. O sí. Puede que haya algo mejor. Tener la sensación de tener hermanas en lugar de amigas.
                                                                               

Para Helena, Marta y Bruna con todo mi amor.


                                             


martes, 2 de abril de 2013

Sé que puedo volar sin ti

De hecho ya estoy empezando a despegar, a planear incluso. Después de días largos y tras noches interminables que acababan, evidentemente, en lágrimas amargas, he abierto los ojos para ver la realidad. Es cierto que no es la realidad que me esperaba pero claro, tampoco me esperaba de ti todo lo demás (...)-
Lo que la vida me da ahora mismo no son tus besos, ni tus caricias, ni tus sábanas, ni tu pelo entre mis dedos ni nada de lo que ha sido nuestro. Pero me ofrece un futuro más bien brillante, un impulso para llegar alto, lejos. La oportunidad de viajar, de estudiar, de ir a la Universidad para que dentro de un tiempo pueda vivir de lo que me hace feliz. Me ofrece unas ganas inmensas de conseguir mis retos, de lograr mis sueños, de fotografiar con el alma y recordar con  mi cámara momentos inolvidables. 
Ahora tengo la sensación de que estoy pasando por la vida, pero también tengo la suerte de que la vida esté pasando por mi animándome a seguir. Y a seguir sin ti.