domingo, 29 de diciembre de 2013

Again again

Y es que a veces, en esta vida, renta más un polvo a medias lleno de ganas y humo que algo bien hecho con quien ni te aprecia. Hablo de noches que se quedan a la mitad o menos, de esas que pasas con alguien que, válgame la redundancia, pasa de tus besos pero aún así te busca los labios para pasar el rato y el trago, uniéndose a cenas sin postre que, al fin y al cabo, acaban en borrachera como prácticamente todos los planes que en realidad no lo son. 
A los siete días volví a verme fumando en la puerta del garito de siempre,
con las medias nuevas pero rotas,
y escribiendo cuatro cosas que publicaré si me levanto de la resaca que estoy viendo venir. Y nada, te despides y pillas taxi donde puedas rezando para que ya no pasen más cosas por hoy, por ayer y por mañana porque seeeeeeeeñor qué percal. Al llegar a casa me siento llena y no sé de qué, y pensando detenidamente lo único que creo que tengo dentro es
el mismo ron de garrafón del finde anterior que cada vez se asemeja más a mi corazón: mal hecho pero sirve pa ir tirando.
¡Vacía es lo estoy! Porque sigo sin encontrar a nadie que me haga temblar con un simple saludo que se acerque mínimamente a tu puto "que tal estás bicho" que, por cierto, ya no sé en que rincón de mi cabeza esconder porque lo veo hasta en la sopa y creo que también lo escucho cuando pongo los cuarenta. Pensar en tu mano agarrando la mía me produce un placer mental que si no es de este mundo es del reino de los cielos. Créetelo, que veo la tierra a todo color cuando nos imagino juntos aunque sea cambiando una bombilla y retirando el tono sepia de algunas noches desesperadas por volver a dormirme sonriendo como si tuviera: 15 años, todas aprobadas y un novio con moto.
Mejor no hablamos de la bella costumbre que tienes de sacar a flote mi sonrisa con cuatro palabras acentuadas por tu ciudad en días grises más negros de lo que pensaba, pero es que cuatro frases que hayan sido maquinadas por tu cerebro me dan a veces más vida que cualquier tipo de chocolate belga (estás flipando, eh).
Me pides que no te idealice pero es que me parece que no te das cuenta de lo que eres para mi, y yo, inconscientemente, hace ya tiempo que asumo el riesgo de haberte encontrado aunque eso conlleve perderme contigo
 Y ahora en un ratillo viene la parte en la que yo me arrepiento de plasmar esto en las notas de mi móvil con la excusa de que más o menos me las apaño escribiendo, porque es en mañanas como la de hoy cuando mi cabeza vuelve a preguntarse lo mismo que antes de dormirme, y que antesdeayer, y que antes de que me arrepienta y lo borre todo:
el qué cojones siento por ti, por París y por la historia que ojalá nos quede por vivir.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Parte 2 (problemas con el vecindario)

Mi vida tiritando en una esquina y tú temblando al otro lado de la puerta. Ya bajo, te dije cuando aún estaba en bragas. Ya subo, dijiste (y me duraron en su sitio entre poco y nada).
Me parece que lo de Women Secret es una coña de las buenas, ¿o acaso hay algún tipo de lencería con encaje que os incite, hombres de este mundo, a dejar la ropa en su sitio? Su sitio es el suelo del pasillo y si me apuras el cajón de la mesilla.
Yo siempre fui de las que pensó que los besos a escondidas, entre sábanas y, ¿por qué no? entre tu pecho y la pared, son mejores que esos de película en plazas mayores con luces de Navidad o barcos que en cuestión de horas se estazan contra el hielo.
Tú y yo de hielo sabemos poco, tú y yo de hundirnos en el colchón lo sabemos todo.
Me río yo de este puto frío polar a estas alturas de la vida, de diciembre y de esta noche con mis padres en el pueblo. Me parto de la risa porque la carne de gallina me gusta más si es provocada por estímulos externos que no sean unos grados bajo cero, y se da el caso. #EstáPasando porque tus labios se acercan a los míos rollo Amelie, con una sonrisa que sabe lo que hace. Tus manos vienen a mi con muy, muy malas intenciones, y eso me provoca de todo menos frío.
Ay, corazón, ¡que la tenemos otra vez con los vecinos!

martes, 17 de diciembre de 2013

Para meterse en la historia (esta al parecer es interesante)

Se me fue de las manos en el sentido de que fui a posarlas en tu culo. Supongo que los comentarios sobre esa parte de tu cuerpo debería ahorrármelos, pero vamos, que la considero independiente de ti por el tema de que no necesita al resto de tu anatomía para conseguir que se me caiga la baba. 
Las manos heladas, con un frío más diciembre que nunca. Respirábamos niebla y navidad hasta que llegamos a algún paraíso hogareño con calefacción y entonces respiramos el olor a canela del ambientador que pone tu madre. He de añadir que cualquier parte del mundo con un radiador nos habría parecido el edén en ese momento, pero es que luego empezamos a desnudarnos y consecuentemente a derretirnos (porque veníamos congelados). Ya sabes, entre tu trasero de spot D&G y mi forma huracanada de ser un volcán en cuestión de segundos todo son desastres, así que dejamos en evidencia a los del gas natural.
Y se nos olvidó que eran vacaciones, y navidad, y que helaba y que Mandela había muerto, y que fuera había menos ocho bajo cero porque por un rato yo te llevé a conocer el cielo y tú me dejaste bien claro que hasta los rostros más angelicales arderían en el infierno si constaran en acta tantos orgasmos seguidos.
Se nos olvidó que el champagne estaba reservado para no sé qué cena con uvas y campanadas, y al final optamos por la bañera para rematar el día. Éramos como dos actores grabando un corto en blanco y negro con alguna que otra canción de Pereza que sonaba de fondo (por lo de follar en la cocina y descorchar el champagne, vaya).
Se hizo de noche antes de lo que esperábamos, así que me liaste para que me quedara contigo y luego me liaste de verdad cuando te quedaste dormido y empezaste a respirar tan despacito que de no ser por tu pecho subiendo y bajando las sábanas me habría asustado. Lo de mirarte dormir no lo hago porque sea una psicópata (que podría serlo), pero nunca nadie había estado tan tranquilo en un lugar tan hiperactivo (hablo de ti sobre tu cama). Y luego creo que nos cambiamos los papeles porque desperté y tú me mirabas a mi, pero nos mantuvimos en eso de
ser los protagonistas de las historias que cuentan tus vecinos.
Diles de mi parte que disculpen las molestias, ¡y que feliz Navidad!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Instasueños

Simplemente tengo la esperanza de poder encontrar la tranquilidad sonriente y reconfortante en el fatídico mundo de dormir poco, escribir mucho y soñar demasiado (despierta) con el arte entre telares, dibujos, bocetos y alguna que otra teoría con ideas que de momento solo cuadran en mi cabeza.
No sé, si no amas lo que haces, si no adoras la rama a la que dedicas o vas a dedicar tu vida... ¿Para qué vivir una que por desgracia, es solo una? Lo de dormir puedo hacerlo cuando me muera, pero el resto de cosas de la lista que empecé hace ya tiempo: ¡me requieren ahora, viva y despierta!

jueves, 12 de diciembre de 2013

Eres mi últimamente, pero eres de primera

Supongo que este puto lío mental que nos traemos entre manos viene dado por nuestros enredos de última hora. Porque siempre estamos igual. Vamos, siempre desde ti, siempre desde hace ya no mucho tiempo. Mandando momentos entre mensaje y mensaje.
Debiendo una, salvando otra copa y aguardando de momento, por ahora y todavía la primera birra. Intercambiando vistas y traficando con propuestas, planes y canciones. Admitiendo derrotas, discrepando en las medias naranjas, contrariando objeciones y, a veces, solo a veces, coincidiendo. Para ti se hace tarde porque la noche suele quedarse por la mitad, pero yo creo que más bien se nos va la olla temprano por el tema de que
se me junta el calentón con el madrugón.
Me recuerdas al va y ven de unas caderas casi rotas pero nada cansadas, y me recuerdas también un poco al jaleo diario de la coleta ondulada y pasota que me recojo habitualmente cuando voy con prisa (que solía cortar el viento hasta que fui a cortarme las puntas).
Qué voy a contarte yo a ti de mis insomnios, de mi desorden, de mis caóticos desvaríos... del quedarme sin batería en el mejor momento y #nóteselaironía.
De no tener idea de qué ponerme pero saber perfectamente qué quitarte.
Como voy a hablarte de mis frenos en Babia cuando bajo a toda ostia si tú estás arriba tomando café y echando gasolina. Qué te voy a contar, corazón, si me peino revolviéndome el pelo. Es solo que una parte de mi bastante grande se ha visto siempre fuera de sitio, a contracorriente. Iba a decir en mal lugar pero entonces me crucé contigo y, desde lejos, me sentí un poco como en la casa tranquila que nunca tuve. Eres como un libro nuevo cuyo título no conocía: con una historia que contar pero de esos que se leen a ritmo de escritor caprichoso, reservado, y, tengo que decirlo: un poco capullo.
Un libro nuevo que huele bien. Eres un poco como una habitación con velas en la casa que te decía antes:
sin prisa, te apagas, te enciendes, burlas al viento y me prendes.
Y luego ya me quemo yo solita. 
 Supongo que espero un milagro que nos acerque cuatro pasos por las mañanas y seis o siete cuando pueda mirar las estrellas convencida de que no son pegatinas del IKEA. Es en ese momento, por las noches, cuando creo que prefiero una locura contigo que estar cuerda en esta vida sin saber quién eres. Supongo que también espero que aunque todo acabe sucediendo al final no estemos en las últimas, pues de primeras eres una opción finalista pero con mucha, mucha prioridad.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Re-madrugada

Seguramente no sea el momento porque sencillamente son más de las cuatro, y también porque mañana madrugo. Además, de nuevo voy más sobrada de cerveza que de equilibrio. Pero es que no he podido evitar acordarme de ti cuando he descubierto un par de bares que te rentarían bastante. "No he podido evitar" en el sentido de que no lo he querido evitar porque no me daba la gana desprenderme de algo tan interesante como la materia gris de tu puto cerebro (probablemente privilegiado). Es que estoy bastante segura de que no hay nada más reconfortante que tener la sensación y la certeza de que prácticamente el resto de tíos que he conocido son demasiado básicos. Quiero decir, que lo tienen jodido para estar a la altura de un cerebro normalillo tirando a tonto y con materia (seguramente) azul clarita, o fucsia, o multicolor. Lo cierto es que lo de mi cabeza no son pájaros del montón estilo gorrión de ciudad, son putas águilas reales tocando las pelotas a mis padres, que consideran un caso perdido con punto y a parte el hecho de que no me llame la atención estudiar derecho. Perdóname el atrevimiento pero yo es que a estas horas no sé donde coño meter estas ganas de tenerte cerca por no decir a flor de piel, de "anclarme a tus movimientos" y de marcar contigo un entrecortado compás, de atarte a mis piernas y de amarrarte al amanecer de la pared (entrecortada por los reflejitos de las luces que logran entrar tras la persiana).
Mira que quise darme una tregua de líos de barras, y me fui a topar contigo en un botellón.
Pero vamos, que nos tomamos la última donde podamos y lo dejamos todo como está, que pinta bonito el desvarío de dos destilerías andantes. Yo que sé, como tú dices, mañana será otro día.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Colgada

Le echaré Blind Pilot al viernes para sobrevivir (o al menos intentarlo) a esta resaca propia de Las putas Vegas. Pero vamos, que sigo igual de colgada que siempre. Colgada del humo, del ron, de ti, y de tu sonrisa (que insinúa un "sé que me adoras" en toda regla). En fin, que todo son drogas. Unas más adictivas que otras, pero eso, drogas. Así que a estas horas ya me da igual si almuerzo, desayuno o es la hora de comer. Acabaré en el McDonalds a las diez de la noche pensando que metería en la maleta si me mudara en unas horas a Madrid. Qué viernes con sabor a domingueo. Salvo por el olor a paella da muy bien el pego.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Today, tonight

Le dimos la vara al Twitter para ver si contactaba con diciembre y helaba un poco menos. Y al décimo intento nos dimos cuenta de que esos treinta días iban a estar igual de fríos que siempre, con la excepción de que igual a finales de mes se vestía Don 31 de lentejuelas y salía un rato a celebrar la cálida Nochevieja. Por eso entramos al garito de moda, para olvidar un poco lo estresante que es estudiar y lo jodido que se pone a veces salir de tranquis. Nos pusimos de whisky hasta las cejas y de humo hasta los topes.
Total, que íbamos ciegos y nos tocó leer en braille las curvas de nuestros cuerpos y los baches de nuestras espaldas.
Algunos lo llaman vértebras, y otros, como nosotros, hablan de esos subibajas como si fueran rotundos inconvenientes que nos impiden llegar del tirón al paraíso donde la espalda en cuestión pierde el nombre. Y qué forma tan sutil de aterrizar en el culo cuando nuestro propósito es de todo menos eso, sutil. Menos cine premeditado y más sexo inesperado, que siquiera entre humanos nos ponemos de acuerdo para definir el conjunto de experiencias que algunos llaman vida y otros sin vivir.
A mi que no me jodan que he visto amanecer donde otros solo veían salir el sol,
por no hablar de que mis vistas sin filtros podrían poner en su sitio a más de un sabelotodo. Y no digo nada, pero eso de competir contra profesionales del mundo del #instadesastre está mal visto entre
los que contamos con más noches que la Luna en el currículum.

jueves, 28 de noviembre de 2013

El otoño era casi tan dorado como tú

No sé cuánto habría pagado hace años tu niñera para que dejaras de llorar, pero sé lo que daría hoy por verte torcer la boca y mirar el mar mientras dices que sonríes. Yo es que intenté dejar lo de correr hacia atrás cuando me hiciste ver lo pepino que era caminar hacia delante si era verano. Y al final lo conseguí. Por eso dejé de hacer castillos de arena, porque nadie debería estructurarse de forma que un golpe seco le destruyera, y una patada la enchufa cualquiera.
Después llegó el otoño y comenzó a desnudarse y tú y yo a deshojarnos.
Y los días grises se volvieron dorados porque el reflejo de las farolas sobre estanques y hojas mojadas superó con creces las noventa puestas de sol que vivimos al calor del fuego en plan campamento y al calor del ron en plan Benidorm. Y entendí que el verano no es la estación TOP del año porque el frío es maravilloso si tienes alguien con quién abrazarte a contraluz, con quién fumar a caraperro y con quién tomar chocolate caliente. Supongo que cuando llueva menos y vuelva el invierno, me entrarán ganas de primavera para llenar de polen la terraza y fingir que la nieve está aquí.
Y será precioso, porque nos habremos agrietado un poco más y separado un poco menos.

viernes, 22 de noviembre de 2013

, corazón.

Estar enamorado te hace vulnerable. Enamorarse es como entrar al trapo en una pelea donde tienes todas las de perder, o como ofrecerse voluntario para una operación experimental a corazón abierto. Entras en el quirófano siendo una persona con debilidades físicas y bastante básicas como el chocolate, el dulce de leche, la ropa y los zapatos.
¿Y cómo sales?
Sales abierto en canal sin que tu vida te pertenezca porque ahora la domina su forma de abrocharse la cazadora y la gobiernan las curvas de su espalda. Te pasas años pensando que eres fuerte y te preparas para el hundimiento forjando seguridad al caminar, cavando trincheras portándote como lo más pasota del lugar y alzando muros de indiferencia para que llegue un tipo que, a causa de un despiste, no se haya afeitado.
-Y a tomar por culo, como decimos aquí en España-
 No me explico como es posible que algo tan jodidamente simple como esa barba de dos días me haga dar más vueltas en la cama durante una noche que la tierra en mil quinientos años. Habría pagado para que te afeitaras, en serio. En fin, que putea. Putea muchísimo. El amor no da tregua a nadie y constantemente te parte el pecho en unos siete trozos que tardan meses en "recomponerse", a veces años. Y eso de que se recomponen va entrecomillado porque no hay cicatriz que no duela con el roce de su causa.
Pero a veces las operaciones salen bien y se producen ciertos avances en el área de cardio. Incluso de vez en cuando le rompes la nariz al gilipollas de turno en el típico enfrentamiento de fin de semana (sin querer), y el asalto sale bien.
Por eso creo que merece la pena arriesgarse a no salir ileso, porque aunque te partan el corazón en siete o en sus múltiplos, el comodín del tiempo va a estar ahí siempre. Merece la pena porque no hay una felicidad más sucia y bonita que imaginar nuestra ropa haciendo migas con el suelo, y tú y yo... Bueno, tú y yo. Merece la pena porque a veces hay suerte y mientras uno pierde el culo, la otra pierde las bragas al verte haciendo café por la mañana y dándote prisa en recoger el huracán que preparamos a noche, porque el domingo acaba, pero la escapadita de mis padres al pueblo también. Y sin darle más vuetas he decidido que solo van a darme miedo las películas de terror. He fundido la verja, he puesto tierra para nivelar el hueco de las trincheras, y los muros son ahora escombros que dentro de lo malo, me echaron una mano durante un tiempo. Yo es que acojonada "por si me meto otra hostia" vivo al noventa y ocho por ciento. Y soy un cien por cien.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Miserables y libres de jueves a domingo

Echarte de menos es llegar dos horas tarde y que mi madre no se de cuenta de que no llego para hablar. Olvidar la vergüenza en el baño de un bar y perder 20 pavos en el taxi. Despertar casi a la hora de comer y dar mil vueltas entre sábanas que te quieren sobre ellas. Pensar que donde coño estabas cuando te grité en silencio y aferrarme despacito al bolsillo trasero de tus pantalones. Despacito he dicho, que no tengo prisa. Volverme loca cuando te quitas la ropa pero estar de manicomio cuando dejas que sea yo quien te la arranque. Y ahora si que tengo prisa y se nota en las respiraciones de ambos (a ver si dejamos de fumar que sonamos al triple, corazón). Darte la mano por debajo de la mesa con tus padres judgando mis vaqueros rotos y tu resaca. O la de los dos, que anoche tela con el Jagger.
Qué bien suena coño, los dos, tú y yo, nosotros.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Fácil y sencillo, punzante y vengativo

A ella le basta con poemas de amor que hayan inspirado mis pestañas. Tú, una vez más, se los dedicas a la cintura de otra. No sé qué cojones haces hablando de arte si hace ya tiempo que no te dibujo una sonrisa al bajarme las bragas, y ya ni te cuento lo que ha llovido desde la última vez que esculpí tu cuerpo dentro del mío. Solo yo me he cruzado con tu alma al fotografiarte y créeme que realmente fui capaz de diseñar una vida nueva para ti evitando que el humo de la anterior te contaminara. Eso, corazón, es arte. Escribí sobre ti tantas veces que hasta el teclado de mi ordenador se enamoró de ti. Y lo sabes. Del mismo modo, espero que te hayas percatado de que ahora ese trozo de plástico que me salvó del hundimiento está de acuerdo conmigo en que eres jodidamente indeseable. Siempre ha estado de acuerdo conmigo. De hecho, coincidimos en que nuestra mentira favorita (de las incontables que dijiste) es esa en la que me mirabas a los ojos con esa cara de "no he roto un plato en mi vida" y a continuación decías que yo era la única. Qué bueno, tú. Y platos no sé los que habrás partido, pero vasos al morirte de celos cuando yo servía copas en aquel bar, días que necesitaba enteros, ya ves... por la mitad. Y de mi corazón mejor no hablamos, que no hubo cirujano cardio-torácico en el mundo capaz de arreglar la que preparaste. Yo esperando al mejor del reparto de Anatomía de Grey y al final, pues no hacía falta tanta cura oye. ¿Un clavo saca a otro clavo? En función de la madera y con cuidado, que dos clavos mal puestos duelen mucho. Si crees en el karma: prepárate para lo peor. Y hazme caso, no hay mejor clavo auxiliar que el tiempo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

"Pongamos que hablo de Madrid" Joaquín Sabina

26 horas y 15 minutos fuera de mi ciudad (y de mi cama). Estar poco más de un día sin mantener contacto con el rollo de siempre (y con la almohada) te puede dar un punto de mira distinto a la hora de ver las cosas, los problemas y la realidad.
En ese tiempo te puedes desplazar en autocar unos 400 kilómetros, perder alrededor de una hora, pues eso, porque te pierdes en el metro, y disfrutar hasta del tráfico de pleno centro mientras atardece detrás del edificio Metrópolis. TrasNUITar con ayuda de Red Bull y que se te junte la melopea con la resaca mientras sacas el billete de vuelta. ¿Y compensa?
Aquí las cosas no compensan. Rentan.
Y renta mazo viajar a la capital si hay alguien que va a buscarte a la boca del metro para ser cómplice de alguna que otra sorpresa "que viene desde lejos".
Que me crea todo el mundo cuando digo que la magia de Devod no la superan películas de Disney, que la inmensidad de Gran Vía no tiene nada que envidiarle a Nueva York y que el encanto de las callejuelas de Malasaña es completamente único.
Envidia, señores, es escuchar a un madrileño decir lo bonito que es el cielo de su ciudad mientras mira el horizonte con toneladas de admiración en los ojos. Y la cosa no se queda ahí, que seguí su mirada y lo entendí todo.
Hay un lugar en este país donde puedes ser nadie en la jungla y todo entre colegas y birras. O eso me han dicho.
Y yo, sinceramente, me lo creo.

martes, 15 de octubre de 2013

Si el mundo es de los valientes, de momento soy coopropietaria


Llevo ya unos días caminando por la autovía de mi sueño. Sin prisa, sin pausa, con ganas y muy, muy sonriente. Las ganas que tenía de dar este paso no tienen medida alguna, y el tiempo me ha ido mostrando poco a poco que siempre habrá personas que tirarán de mi cuando esté cansada de correr detrás del bus y de evitar que las jodidas puertas del metro me pillen el culo. No sé si es que he tenido suerte o que simplemente me he planteado el reto de conseguir hacerme un hueco en el maravilloso mundo de la moda. Sé que es maravilloso, pero soy consciente de que no todo el mundo sale entero de ahí. Ni victorioso. Habrá quien me menosprecie, habrá quien intente herirme y habrá quien lo consiga. Sé que es complicado, pero sé que es lo mío. Y dejo por escrito que jamás voy a rendirme. Que lo que piense el 98% de la gente no importa ahora.Y probablemente no importe nunca. ¿Qué pasa? ¿Que vuestro sueño se limita a complacer a vuestros padres? Que gran problema.
Me da tanta pena la gente que no comprende que solo tenemos una vida... Una vida que encima no te dice cuando va a quitarte la suerte de respirar, y justo cuando se para tu corazón ya no hay vuelta atrás. Nunca la hay. Estoy segura de que infinidad de personas piensan en sus últimos segundos en los "te quiero" que no llegaron a decir. En las ciudades que dejaron sin visitar, en las historias que no contaron en aquel bar. En las fotos que nunca salvaron, que siguen en la memoria de una cámara medio muerta. En las reflexiones que no escribieron y que hoy por hoy yacen en el olvido, o quizá flotan en el aire. Igual es eso, se encuentran suspendidas en el ambiente y por eso de vez en cuando, nos viene la inspiración. Vaya, ya estoy escirbiendo lo que pasa por mi cabeza otra vez. El caso es que hay gente que luego quiere leerse y no se encuentra.
Menos mal que quedan museos que guardarán por siempre el arte y sus curiosidades, que siempre habrá lugares con historias bonitas, mediocres y tristes. Menos mal que Gran Vía será siempre igual de larga y Chamartín igual de acogedora a la hora de dar la bienvenida a la jungla. 
Menos mal que siempre habrá artistas con ideas en la cabeza y pinceles en las manos. Escritores madrileños que sin tocarte enamoran, sin conocerte te encantan y sin ponerte cara te hacen volar entre puntos y comas.
Mientras tenga más sueños que dinero en la cartera,
me sobrarán las ganas para intentar ser quien quiero ser en un futuro no tan lejano, porque igual lo que necesito no es la suerte del 22 de diciembre, sino un puñado de amigos que me apoyen, y por su puesto, agallas para llegar donde yo quiera.


lunes, 7 de octubre de 2013

Pursuit of happiness

La RAE define el sustantivo "sonrisa" como el efecto de sonreír. Evidentemente. Y la acción de sonreír, ¿a qué causa obedece? Desde mi punto de vista la mayoría de las veces se trata de un acto involuntario que llevamos a cabo cuando algo nos hace sentir bien. En otro alto porcentaje de las veces que sonreímos, acompaña fielmente a lo más sano de este mundo, la risa.
Otras veces la esbozamos cuando queremos fingir que estamos bien y en ocasiones pues posamos para fotos así, sonriendo. Pero sinceramente, yo que empleo mi sonrisa cada día porque considero el estar bien (no confundir con el ser feliz) un precioso modo de vida, creo que es lo que salva a la gente del mundo oscuro en el que creo que vivimos a veces. Esto suena a frase falsa de Bob Marley en Twitter, pero qué coño, ¡es que es la pura verdad!
Al típico marginado que pretende quitarse la vida tirándose por un puente le falta la comprensión de sus padres, profesores, y amigos y, probablemente, que alguien le sonría en algún momento de lo que el considera su mierda de vida. A los niños que no les sonríen sus padres, ¿se los lleva el diablo, no? A las chicas de 15 años que no hay quien aguante, si no se sonrieran entre ellas solo lo haría la dependienta de Claire's (y porque la dan de comer). La gente mayor se moriría de pena con unos 20 años de antelación si sus nietos no les hicieran reír. Y vamos, digo yo que la probabilidad de que alguien se enamore de ti mientras estás encabronado o pegándote una buena llorera (y digo probabilidad porque la posibilidad existe) es bastante menor que si dicha persona te pilla en plena carcajada o dibujando una bonita sonrisa. En definitiva, es gratis, pero el valor es incalculable.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Night night

Buenas noches o buenos días. Creedme que al final da lo mismo. Sal por ahí a bailar, cómete la noche y un kebab en el vending. Échate las risas que nunca se sabe que golpe de mala suerte te va a joder la noche o que gilipollas el día. Si has soñado cosas raras sin saber si estás dormido o despierto. Si te va a estallar la cabeza por la resaca, o si tienes ojeras, lo estás haciendo bien. Pásalo de puta madre, que para eso somos jóvenes. Menos toque de queda y más quedadas con un toque de colegas, #VamosDigoYo

miércoles, 25 de septiembre de 2013

El maravilloso verano de los dieciocho

Admiro la colección de momentos que mi cabeza retiene de este verano, y llego a tantas conclusiones que no hay caracteres para plasmar lo feliz que he sido en estos últimos meses. Un verano con mar, arena y paseos marítimos. Un toque de Benidorm y toneladas de noches sin dormir partiendo Ku, Km y Penélope.
12 jornadas a tiempo completo en cualquier pueblo de Salamanca para poner a prueba paciencia y nervios con unos 50 chavales que al fin y al cabo, no paran de hacerte reír. Naturaleza a cada momento y atardeceres impresionantes donde los haya. Gaviotas, olas que rompen en tus pies y tapeo en Gijón. Domingos en el pueblo y fines de semana en la frontera con Portugal. Vacaciones en familia pateando cada faro, cada playa y cada ruta de las costas de Cantabria, País Vasco y Suroeste de Francia.
Las fiestas de cualquier pueblo eran motivo de una evidente empalmada, allá iba la reina del sandungueo y el resto de la panda. Septiembre llega con sus ferias: casetas, conciertos, Moreras y demás cosas típicas de una ciudad maravillosa, Valladolid. Despedidas a patadas,

pero, ¿lo mejor de todo?

Lo mejor de todo es la gente que está contigo, la que te guste o no te abre los ojos para hacerte ver lo grande que eres, lo lejos que puedes llegar y el fuerte personaje en el que te ha convertido el daño que por H o por B, ha caído sobre ti. Porque es muy fácil abrazarse en invierno con el frío a flor de piel, pero si algo te enseña un verano es a valorar curiosos placeres de la vida como correr por la nada entre montañas o pasear sin prisa por una susurrante playa.
Te enseña a ver quien está lejos y a la vez contigo, y te da momentos que tardan 9 meses en volver a suceder. Querido verano, no hay nada como tú. Ni como tú ni como tus reencuentros, tus 40 grados a la sombra y las terrazas que se montan cuando llegas tú. Son geniales tus acantilados que mediterraneamente nos impulsan a saltar a lo que todos conocemos: el clásico del amor de verano. Qué bonito eres, de verdad, como me gustas. Nos vemos en junio, ¡y cuídate! Para que cuando vuelvas, estés tan bien como siempre.
 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Dicen que hay que saber con quién complicarse la vida. Yo añado el cómo y dejo que se quede el para siempre.

Es mucho más sencillo de lo que parece, en serio. En realidad está "tirao" pero no paramos de complicarnos la existencia buscando respuestas que solo conoce el tiempo cuando lo único que deberíamos hacer es abrazarnos a quien nos abrace, meternos en la cama de quien nos quiera en la suya y mover el culo por quien traslade el suyo.
Y punto y se acabó, que cualquier día "aparece un mono con una Blackberry" y se pregunta que qué coño hacemos. Normal. Yo de verdad que alucino con el tiempo que somos capaces de invertir en cosas que no valen la pena, las horas que nos pasamos esperando a personas que en cuanto pueden se largan, los minutos que empleamos en hacernos daño sin darnos cuenta de que la única opción que tenemos cuando nos caemos (si queremos seguir) es levantarnos y tirar.
Que yo soy la primera que se las da y bien fuerte, pero es que no comprendo tanta tontería de no reír en los ratos libres, de no obviar la envidia. En serio, ¿tanto egoísmo en este mundo de dónde sale? Porque sale de muchas personas cuando solo deberíamos eliminarlo. Que estamos vivos y es un milagro, que tenemos la oportunidad de ser quienes queramos y a veces parece que nos sentamos a ver si pasa un camión y nos entierra. Que no nos damos cuenta, pero en cualquier momento acaba con nosotros un accidente de tráfico o se lleva nuestro aire un cáncer. Simplemente con salir a la calle y ver el percal vale para ver lo infeliz que es tanta gente. Yo paso olímpicamente de levantarme un día con 30 años y estar a punto de casarme con un tío que ni fu ni fa, haber estudiado una carrera que escogieron mis padres y más cosas por el camino del pasado que a mi lado.
Por eso ahora, con 18 veranos, viajo siempre que puedo, dejo puertas abiertas a prácticamente todo, adoro a mis amigos, escucho, sueño despierta y dormida, hago millones de fotos para enseñárselas a mis hijos, sufro lo menos posible por tíos y disfruto al máximo de los momentos a tiempo completo, escribo, dibujo, diseño, voy al McAuto, compro ropa y zapatos cada dos por tres porque bendigo Inditex, veo películas y series y como chocolate.
Por eso al principio decía que no es tan difícil como nos puede parecer: coges aire, respiras, te tumbas, te miras a un espejo y te preguntas a ti mismo si la vida que llevas es la que quieres, la que sueñas. La vida que te de la garantía de morir a gusto y sonriendo. Si la respuesta no es algo así como "me encanta mi vida" y estás leyendo esto, estás a tiempo de cambiar algo, y si este no es tu caso sigue así, que ya te digo yo que vas por buen camino.

lunes, 26 de agosto de 2013

A un amigo de verdad

Dicen que si caminas solo por la vida vas a un ritmo bastante bueno, que rápidamente consigues muchos de tus objetivos si procuras que nadie esté a tu lado ni para ayudarte, ni para entorpecerte. Pero también se dice que si vas acompañado llegas más lejos, y entonces yo encontré a Sergio Valle López, un deportista de alto rendimiento con una nota media que destacaba bastante entre los chavales del 95. Una persona que va a toda ostia pero siempre rodeado de gente espera lo mejor de él.
Y entonces vi que a horas del campeonato de España de hace ya tiempo, te lesionabas. Me imagino que recordarás al detalle lo que pasó y créeme, a más de uno se nos cayó el alma a los pies al verte llorar y no de tristeza, de rabia, de impotencia. Y dándole vueltas a esto me di cuenta de que simplemente, eres una persona que si quiere algo, lo consigue porque le echa horas, sudor y un par de huevos, y además siempre está ahí para todos.
Eres un luchador empedernido que solo se rinde ante lo que es realmente imposible. Y ahora que tu sonrisa anda de paseo creo que es un buen momento para decirte, o más bien recordarte, tu incalculable valor. 


Espero que tu sonrisa vuelva pronto, porque aunque no lleve fuera mucho tiempo yo ya la echo de menos. Y si vuelve y se quiere marchar otra vez, vuelve a este momento y a esta playa aunque sea un ratito. Te aseguro que estábamos riéndonos.


domingo, 16 de junio de 2013

Te cambio un conmigo por un ya nos veremos.

Cuando el amor hacia alguien pueda cambiarse por una valiosa colección de sellos o comprarse en cualquier supermercado (lo pondrán cerca de la caja, entre los chicles y las ofertas de última hora), puede que las relaciones se vuelvan fáciles. Pero el mundo acabaría convertido en un caos de amores falsos y de garrafón sumidos en la más profunda irrealidad. Y yo paso. Porque nuestro amor era más transparente que el agua de Mikonos Beach y la mentira más fuerte que me contaste fue algo así como "no me esperes a la salida que hoy salgo tarde y no voy a estar". ¿Y te acuerdas de qué pasó? Que estabas ahí con la mentira más bonita del mundo entre las manos evitando pincharte los dedos con las espinas de aquella rosa. 
Por eso voy a dejar a un lado las ganas que tengo de volver a ser tu chica para enfrentarme a una verdad que no me agrada del todo, pero es realidad. Y en este mundo vivimos ahí, en lo real. Porque la fantasía se la quedó Walt Disney y nos dejó solos con la imaginación a cuestas. 
Prefiero, sinceramente, mil guerras contigo que un invierno sin ti, pero no vamos a vivir juntos en una mentira para vivir separados en nuestros corazones. Tú siempre dices que todo llega, que no planee nada porque lo que tenga que pasar, pasará. Y yo no es que deje la puerta abierta, es que quizá algún día, mientras tú te picas a la play con tu hermano o yo camine por Gran Vía en busca de un par de zapatos de ensueño vuelva a florecer en nosotros lo que un frío febrero dejó hecho trizas.

Siempre hay un momento en el que el camino se bifurca, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir.
Desde tu camino ves a la otra persona cada vez más pequeña. No pasa nada. Estamos hechos el uno para el otro. Al final estará él.
Pero al final solo ocurre una cosa... llega el puto invierno.


Y lo doy por seguro porque con 30º grados a la sombra noto el frío de tu ausencia. Pero mejor será estar jodida un tiempo que engañada y expectante para siempre. Si volvemos a vernos todo podría ir sobre ruedas, pero si no se da el caso 

recuérdame, recuerda quien eres y no olvides nunca que ser, algo valioso seremos uno para otro.

                 -THIS IS THE BEST ONE YET/0726022012-

domingo, 26 de mayo de 2013

Números cardinales

Siempre se me han atravesado los números, pero hoy han llegado a dolerme. 

1 fue la luna que dejaste en mi colchón
2 tus ojos. 
3 de 4 barcos naufragaron en la forma de tus modos. 
5 las mañanas esperando a que volvieras del trabajo 
y 6 canciones llevo sin dejarte de querer y aún no he acabado. 
7 los hoteles que dejamos sin aliento, y menos solos. 
8 vinos duelen al soñarte, equivocada en brazos de otro. 
9  teclas grises de un piano de pared desafinado, y 
cinco dedos con mis otros cinco te recuerdan demasiado (10).


Con todo para tí nada a mi lado. Si quieres, te ayudo a subir bolsas del mercado. Si quieres, hacemos el verano algo mas largo. Si quieres, nos quitamos la ropa y leemos algo. Que la luna siempre llena de tus besos. 

11 taxis libres enfadados, mientras tú y yo de la mano. 
12 los reclutas que pasaron por tu campo concentrado. 
13 buena suerte si es que pasas sin maletas por mi barrio 
y puede que el 14 de febrero se nos junte con los labios. 


Con todo para tí nada a mi lado. Si quieres, toda canción de amor lleva tu nombre. Si quieres, decimos a Sabina que nos nombre. Si quieres, buscamos en el cielo más razones. Que la luna es niña que juega y se esconde. 

Si quieres, Si quieres.

viernes, 17 de mayo de 2013

Solo sé que me debía a mi misma un intento de ti

Cuando me di cuenta de que ya no estabas, en ese preciso instante, en ese duro momento, eché a correr. ¿Hacia dónde? Pues no se sabe. Tomé una dirección distinta pero paralela a la tuya. Huí de mi misma y dejé de verte. Te obvié, te borré, te dejé a un lado y (creía yo) que también te dejé atrás.
Te aparté de mi cabeza pero no de mi alma.
No pude sacarte de ahí porque volví a oír tu voz. Escuché "yo aún te echo de menos" y pensé qué coño, yo también a él y estoy aquí haciendo el tonto sin ir a decírselo.
Te confesé que mi fachada era solo eso, pura fachada. Un muro construído única y exclusivamente para tus ojos en el que pinté buenos momentos y sonrisas aparentemente sinceras. Un revuelo de fotos brillantes y bonitas y un puñado de agradables palabras retuiteadas.
Y ahora me he dado cuenta de que no vale de nada
hacerte creer que mi vida va de muerte,
cuando en realidad esto es para morirse.
Que no ha habido día en el que tu sonrisa no haya venido a verme. Que no ha habido noche sin la esencia de tu piel en mi almohada, sin el roce de tu cuerpo contra mis vaqueros, sin tu pelo anudado a mis manos. Que no ha habido tarde sin tu cámara y tus cosquillas y ya ni te hablo de las madrugadas oyendo a lo lejos tu risa y tu voz.
Por eso ayer me senté a tu lado en ese banco, en esa plaza que vio el primer batido y la última cerveza. Esa plaza que en definitiva lo sabe todo de nosotros, y fui hasta allí para decirte la más profunda e infinita verdad, para darte una razón que silencia, aplasta y elimina cualquier error del pasado: que yo te quiero.

8 de diciembre de 2012
Primera fotografía en modo manual

                                            BVidal©

               

domingo, 5 de mayo de 2013

Abrí los ojos y volví a ser la chica sonriente



Fue una putada que descolgaras tú el teléfono cuando marqué aquel 983. Tu voz me descolocó por completo y sentí que retrocedía a toda velocidad el terreno que había avanzado a paso de tortuga.
Y vuelta a empezar. Otra vez a sentirme vacía y triste. Escribí sobre ti tantas veces que hasta el teclado de mi ordenador se enamoró de ti. El agua de la ducha volvió a confundirse con mis lágrimas y solo encontré consuelo cuando me abrazó el sueño y dormí.
Cuando desperté con las ojeras que tu recuerdo pintó en mi cara, mi propia imagen, estampada en el espejo de mi cuarto de baño, me hizo comprender que ya no valía la pena llevar a cabo ninguna acción que tuviera que ver contigo: ni pensarte, ni verte, ni llamarte, ni regalarte. 
Me hizo entender prácticamente de la noche a la mañana que no te merecías nada de mi. Por eso he dejado de pensarte a todas horas como hacía antes, de verte tras mis ventanas, de regalarte hasta mi respiración y de llamarte a la hora de dormir. 


Lo de recordarte lo tengo un poco más pendiente porque

olvidar no se olvida nada, 

pero superar se supera todo.


martes, 30 de abril de 2013

Discurso de graduación


Buenas tardes a todos:
Representa un verdadero honor para mí tomar la palabra en nombre de todos los alumnos que hoy se gradúan. Dicen que el mejor discurso de graduación que se conoce lo pronunció Salvador Dalí en la Universidad de Barcelona cuando dijo: “Voy a ser breve, terminé”. Yo seré un poquito más extensa.

La primera mención quiero dedicársela a Abraham García Carlón, un alumno de nuestra promoción que no puede estar con nosotros porque está en el hospital.

Este es un día muy esperado por todos nosotros, y a pesar de que  está lleno de felicidad, es inevitable sentir nostalgia, pues una de las etapas más bonitas de nuestras vidas termina, llevándose momentos que jamás podremos olvidar. Hemos vivido experiencias maravillosas juntos: ¿quién no se lleva del Grial grandes amigos? Pero por otro lado es digno de agradecer el esfuerzo que ha hecho el equipo docente desde el 14 de septiembre de ya un lejano 2011.

Hemos estado rodeados de grandes maestros que han hecho de nosotros los hombres y las mujeres del futuro, pues como dice un famoso proverbio africano “para educar a un niño hace falta toda la tribu” o mejor dicho, todo un claustro. Por eso pido un aplauso para ellos, para nuestros profesores.

Cambiando de tema: los padres. Señoras y señores, ahora es el momento de los clínex. ¿Recordáis cuando podíais abarcarnos con vuestros brazos? Eso ahora es bastante complicado, pues aunque duela aceptarlo, hemos crecido. Vosotros nos habéis regalado la vida de forma incondicional. Nos habéis mostrado el esfuerzo que cuesta ganarse las cosas y nos marcasteis como objetivo “labrarnos un futuro”. Por eso os pido de nuevo un aplauso, el que se merecen sin duda, nuestros padres.

Mirad, yo me imaginaba el futuro como una especie de cielo estrellado en el que naves espaciales, satélites, marcianos y televisores gigantes flotaban libremente sin temer a la gravedad. Cuando cumplí los seis años comprendí que eso era cosa de Futurama, y pregunté a mi madre lo siguiente: mamá, ¿yo tengo un futuro?

Ella se reía, y acostumbrada a mis ocurrencias me respondió en tono cariñoso: puedes hacer lo que te propongas, cielo. A mí me sonó un poco a High School Musical, pero en seguida capté el mensaje y desde entonces, no he parado de proponerme cosas:
Al principio quería ser princesa: me vestía de rosa de la cabeza a los pies y con el papel albal de los bocadillos me hacía coronas de plata. A la hora de la merienda solía tener el pelo lleno de migas, así que decidí que quería ser bailarina de ballet. Me mantuve firme en eso de vestir de rosa y recibí clases extraescolares en el colegio. Pero como todos sabéis, parte de mi personalidad es ser no un poco, si no bastante torpe, así que pasé página y me planteé otras opciones: pintora, maestra, astronauta, enfermera, ingeniera e incluso bombera. Ahora estoy en este escenario leyendo el discurso de la graduación ¿a cuánto? ¿mes y medio de la Selectividad? Y puedo aseguraros que todavía tengo mis dudas.

Lo que sí que tengo claro, compañeros, es que ahora se nos exige un último esfuerzo, hagamos lo que hagamos en ese futuro que está ahí, esperándonos. Cada uno a su manera, a su ritmo, pues como dijo Coco Chanel “Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente”. Así pues recojamos ahora los frutos de nuestro trabajo. Mis mejores deseos para todos y que la suerte venga con nosotros en este viaje de la vida.

Muchas gracias por escucharme y buenas tardes.

                                                    Ana Belén Vidal del Cura, 2ºB

Promoción 2011-2013
Colegio Safa-Grial
26 de abril de 2013
Valladolid

viernes, 19 de abril de 2013

Sé que estás en algún lugar del mundo


A veces nosotros, los jóvenes, nos encerramos en la absurda idea de que solo podemos amar y ser amados una vez y a una sola persona en el transcurso de nuestra vida. Parece que si dicha persona se va no volveremos a encontrar nunca el amor sin darnos cuenta de que cabe la posibilidad de que ni siquiera sepamos lo que es amar.
Yo personalmente creo que nos equivocamos pensando así, adoptando esa postura. Somos, en efecto, jóvenes (miles de equivocaciones, música a cualquier hora del día, afán de ser libres, algunas copas de más...); pero no somos ningún atajo de imbéciles, ni mucho menos. Simplemente cometemos errores y hacemos estupideces para tener algo de lo que reírnos cuando seamos viejos.
Volviendo a la cuestión inicial: ¿encontraremos un amor definitivo a pesar de todo (...)? Respondiendo a la cuestión inicial la respuesta es, indudablemente, sí. 
Cabe la posibilidad de que ahora demos infinidad de tumbos por diversas ciudades e innumerables bares. Puede que lloremos más de la cuenta o que riamos hasta que amanezca. Puede que dejemos de hacer el amor y nos de por follar y dar guerra y a lo mejor cometemos el error de jodernos el hígado en el intento de anestesiar el corazón. Probablemente busquemos la belleza entre la piel de algunas personas y el interior maravilloso de otras pasará desapercibido. 
Esta locura dura un tiempo y después pasa.
Y cuando pasa dejamos de buscar un cuerpo tallado por Miguel Ángel y comienza a atraernos más un regazo que nos acoja siempre. Con los años dejarán de importarnos las manías porque se convertirán en bonitas o extrañas costumbres. Con los años dejaremos de contar abdominales para contar lunares. 
Estaremos todos buscando algo parecido y, aun que siempre haya excepciones, dejaremos de hacernos tantísimo daño entre nosotros y a nosotros mismos porque dejaremos de ser jóvenes.
Puede que esta sea una explicación al absurdo que circula por las calles y que corre por el Twitter. Al absurdo que cada jueves entra en un bar y se queda ahí hasta la madrugada del domingo. 
Por eso escribo que sé que estás en algún lugar del mundo, y te confirmo (aun que no te conozca) que algún día nos cruzaremos y podré escribir que te he encontrado.

miércoles, 17 de abril de 2013

Dicen que las rubias son tontas,

pero tú y yo sabemos que algunas cosas solo puede entenderlas tu blondie. Junio terminaba y
acababan de quitarme los brackets. Estábamos sencillamente felices. La excursión de fin de curso había llegado: pizzas, la musicota de Grandoso, el mar, la arena, tu sombrero y algún helado. 

22 de junio de 2011

Pero este instante realmente nos resume mejor que unas palabras, fíjate: hay sonrisas, hay un abrazo, hay un par de miradas de complicidad y una camisa de cuadros, no necesitamos nada más.
Cuando no te encuentres, cuando algo vaya mal, cuando te agobies. Cuando no estés funcionando y te bloquees o simplemente cuando te apetezca, vuelve aquí con la memoria, a esta playa de Laredo e imagina que otra vez estoy corriendo hacia ti para abrazarte y hacerte reír aun que lluevan exámenes o granicen días de Selectividad. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Porque independientemente de que ya no estemos en 4º A yo te quiero desde que te conocí en 1º B. 




                    Piensa que aún hay días que todavía están llegando

miércoles, 3 de abril de 2013

Me hablan las estrellas para decirme que...

...la próxima historia te marcará mucho más porque él te va a cuidar pase lo que pase y va a hacer de tu sufrimiento el suyo. Él querrá y escuchará tu consejo porque se dará cuenta de que eres una chica inteligente. Él tratará de cambiar si es necesario por no perderte aunque tu no seas su musa
Hay que ser muy tonto para dejarte marchar, y tú te mereces un príncipe que esté a tu lado para ayudarte a ser feliz.


Tampoco he tenido que irme siempre a doscientos kilómetros porque a sólo 15 minutos estaba mi ángel de la guarda con su perfecto vestido de graduación, su McAuto, su risa y su increíble habilidad para hacerme sentir bien con un sencillo "Buenos días mi corazón" que a continuación completa así: "hoy quiero que tengas paciencia, que te pongas guapísima y que disfrutes de la noche, que intentes aunque sea duro alejarte de eso que te está haciendo daño, que hoy, en definitiva, no estés triste porque odio verte así..."



Mil gracias a las tres por ser el apoyo, las velas de un barco que iba a naufragar, el fuego de un cigarro que se apagaba despacio. Porque no hay nada mejor que tres personas que te valoren para salir de un hoyo cavado a conciencia por un inconsciente. O sí. Puede que haya algo mejor. Tener la sensación de tener hermanas en lugar de amigas.
                                                                               

Para Helena, Marta y Bruna con todo mi amor.