miércoles, 13 de noviembre de 2013

Miserables y libres de jueves a domingo

Echarte de menos es llegar dos horas tarde y que mi madre no se de cuenta de que no llego para hablar. Olvidar la vergüenza en el baño de un bar y perder 20 pavos en el taxi. Despertar casi a la hora de comer y dar mil vueltas entre sábanas que te quieren sobre ellas. Pensar que donde coño estabas cuando te grité en silencio y aferrarme despacito al bolsillo trasero de tus pantalones. Despacito he dicho, que no tengo prisa. Volverme loca cuando te quitas la ropa pero estar de manicomio cuando dejas que sea yo quien te la arranque. Y ahora si que tengo prisa y se nota en las respiraciones de ambos (a ver si dejamos de fumar que sonamos al triple, corazón). Darte la mano por debajo de la mesa con tus padres judgando mis vaqueros rotos y tu resaca. O la de los dos, que anoche tela con el Jagger.
Qué bien suena coño, los dos, tú y yo, nosotros.

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