domingo, 26 de mayo de 2013

Números cardinales

Siempre se me han atravesado los números, pero hoy han llegado a dolerme. 

1 fue la luna que dejaste en mi colchón
2 tus ojos. 
3 de 4 barcos naufragaron en la forma de tus modos. 
5 las mañanas esperando a que volvieras del trabajo 
y 6 canciones llevo sin dejarte de querer y aún no he acabado. 
7 los hoteles que dejamos sin aliento, y menos solos. 
8 vinos duelen al soñarte, equivocada en brazos de otro. 
9  teclas grises de un piano de pared desafinado, y 
cinco dedos con mis otros cinco te recuerdan demasiado (10).


Con todo para tí nada a mi lado. Si quieres, te ayudo a subir bolsas del mercado. Si quieres, hacemos el verano algo mas largo. Si quieres, nos quitamos la ropa y leemos algo. Que la luna siempre llena de tus besos. 

11 taxis libres enfadados, mientras tú y yo de la mano. 
12 los reclutas que pasaron por tu campo concentrado. 
13 buena suerte si es que pasas sin maletas por mi barrio 
y puede que el 14 de febrero se nos junte con los labios. 


Con todo para tí nada a mi lado. Si quieres, toda canción de amor lleva tu nombre. Si quieres, decimos a Sabina que nos nombre. Si quieres, buscamos en el cielo más razones. Que la luna es niña que juega y se esconde. 

Si quieres, Si quieres.

viernes, 17 de mayo de 2013

Solo sé que me debía a mi misma un intento de ti

Cuando me di cuenta de que ya no estabas, en ese preciso instante, en ese duro momento, eché a correr. ¿Hacia dónde? Pues no se sabe. Tomé una dirección distinta pero paralela a la tuya. Huí de mi misma y dejé de verte. Te obvié, te borré, te dejé a un lado y (creía yo) que también te dejé atrás.
Te aparté de mi cabeza pero no de mi alma.
No pude sacarte de ahí porque volví a oír tu voz. Escuché "yo aún te echo de menos" y pensé qué coño, yo también a él y estoy aquí haciendo el tonto sin ir a decírselo.
Te confesé que mi fachada era solo eso, pura fachada. Un muro construído única y exclusivamente para tus ojos en el que pinté buenos momentos y sonrisas aparentemente sinceras. Un revuelo de fotos brillantes y bonitas y un puñado de agradables palabras retuiteadas.
Y ahora me he dado cuenta de que no vale de nada
hacerte creer que mi vida va de muerte,
cuando en realidad esto es para morirse.
Que no ha habido día en el que tu sonrisa no haya venido a verme. Que no ha habido noche sin la esencia de tu piel en mi almohada, sin el roce de tu cuerpo contra mis vaqueros, sin tu pelo anudado a mis manos. Que no ha habido tarde sin tu cámara y tus cosquillas y ya ni te hablo de las madrugadas oyendo a lo lejos tu risa y tu voz.
Por eso ayer me senté a tu lado en ese banco, en esa plaza que vio el primer batido y la última cerveza. Esa plaza que en definitiva lo sabe todo de nosotros, y fui hasta allí para decirte la más profunda e infinita verdad, para darte una razón que silencia, aplasta y elimina cualquier error del pasado: que yo te quiero.

8 de diciembre de 2012
Primera fotografía en modo manual

                                            BVidal©

               

domingo, 5 de mayo de 2013

Abrí los ojos y volví a ser la chica sonriente



Fue una putada que descolgaras tú el teléfono cuando marqué aquel 983. Tu voz me descolocó por completo y sentí que retrocedía a toda velocidad el terreno que había avanzado a paso de tortuga.
Y vuelta a empezar. Otra vez a sentirme vacía y triste. Escribí sobre ti tantas veces que hasta el teclado de mi ordenador se enamoró de ti. El agua de la ducha volvió a confundirse con mis lágrimas y solo encontré consuelo cuando me abrazó el sueño y dormí.
Cuando desperté con las ojeras que tu recuerdo pintó en mi cara, mi propia imagen, estampada en el espejo de mi cuarto de baño, me hizo comprender que ya no valía la pena llevar a cabo ninguna acción que tuviera que ver contigo: ni pensarte, ni verte, ni llamarte, ni regalarte. 
Me hizo entender prácticamente de la noche a la mañana que no te merecías nada de mi. Por eso he dejado de pensarte a todas horas como hacía antes, de verte tras mis ventanas, de regalarte hasta mi respiración y de llamarte a la hora de dormir. 


Lo de recordarte lo tengo un poco más pendiente porque

olvidar no se olvida nada, 

pero superar se supera todo.