lunes, 30 de septiembre de 2013

Night night

Buenas noches o buenos días. Creedme que al final da lo mismo. Sal por ahí a bailar, cómete la noche y un kebab en el vending. Échate las risas que nunca se sabe que golpe de mala suerte te va a joder la noche o que gilipollas el día. Si has soñado cosas raras sin saber si estás dormido o despierto. Si te va a estallar la cabeza por la resaca, o si tienes ojeras, lo estás haciendo bien. Pásalo de puta madre, que para eso somos jóvenes. Menos toque de queda y más quedadas con un toque de colegas, #VamosDigoYo

miércoles, 25 de septiembre de 2013

El maravilloso verano de los dieciocho

Admiro la colección de momentos que mi cabeza retiene de este verano, y llego a tantas conclusiones que no hay caracteres para plasmar lo feliz que he sido en estos últimos meses. Un verano con mar, arena y paseos marítimos. Un toque de Benidorm y toneladas de noches sin dormir partiendo Ku, Km y Penélope.
12 jornadas a tiempo completo en cualquier pueblo de Salamanca para poner a prueba paciencia y nervios con unos 50 chavales que al fin y al cabo, no paran de hacerte reír. Naturaleza a cada momento y atardeceres impresionantes donde los haya. Gaviotas, olas que rompen en tus pies y tapeo en Gijón. Domingos en el pueblo y fines de semana en la frontera con Portugal. Vacaciones en familia pateando cada faro, cada playa y cada ruta de las costas de Cantabria, País Vasco y Suroeste de Francia.
Las fiestas de cualquier pueblo eran motivo de una evidente empalmada, allá iba la reina del sandungueo y el resto de la panda. Septiembre llega con sus ferias: casetas, conciertos, Moreras y demás cosas típicas de una ciudad maravillosa, Valladolid. Despedidas a patadas,

pero, ¿lo mejor de todo?

Lo mejor de todo es la gente que está contigo, la que te guste o no te abre los ojos para hacerte ver lo grande que eres, lo lejos que puedes llegar y el fuerte personaje en el que te ha convertido el daño que por H o por B, ha caído sobre ti. Porque es muy fácil abrazarse en invierno con el frío a flor de piel, pero si algo te enseña un verano es a valorar curiosos placeres de la vida como correr por la nada entre montañas o pasear sin prisa por una susurrante playa.
Te enseña a ver quien está lejos y a la vez contigo, y te da momentos que tardan 9 meses en volver a suceder. Querido verano, no hay nada como tú. Ni como tú ni como tus reencuentros, tus 40 grados a la sombra y las terrazas que se montan cuando llegas tú. Son geniales tus acantilados que mediterraneamente nos impulsan a saltar a lo que todos conocemos: el clásico del amor de verano. Qué bonito eres, de verdad, como me gustas. Nos vemos en junio, ¡y cuídate! Para que cuando vuelvas, estés tan bien como siempre.
 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Dicen que hay que saber con quién complicarse la vida. Yo añado el cómo y dejo que se quede el para siempre.

Es mucho más sencillo de lo que parece, en serio. En realidad está "tirao" pero no paramos de complicarnos la existencia buscando respuestas que solo conoce el tiempo cuando lo único que deberíamos hacer es abrazarnos a quien nos abrace, meternos en la cama de quien nos quiera en la suya y mover el culo por quien traslade el suyo.
Y punto y se acabó, que cualquier día "aparece un mono con una Blackberry" y se pregunta que qué coño hacemos. Normal. Yo de verdad que alucino con el tiempo que somos capaces de invertir en cosas que no valen la pena, las horas que nos pasamos esperando a personas que en cuanto pueden se largan, los minutos que empleamos en hacernos daño sin darnos cuenta de que la única opción que tenemos cuando nos caemos (si queremos seguir) es levantarnos y tirar.
Que yo soy la primera que se las da y bien fuerte, pero es que no comprendo tanta tontería de no reír en los ratos libres, de no obviar la envidia. En serio, ¿tanto egoísmo en este mundo de dónde sale? Porque sale de muchas personas cuando solo deberíamos eliminarlo. Que estamos vivos y es un milagro, que tenemos la oportunidad de ser quienes queramos y a veces parece que nos sentamos a ver si pasa un camión y nos entierra. Que no nos damos cuenta, pero en cualquier momento acaba con nosotros un accidente de tráfico o se lleva nuestro aire un cáncer. Simplemente con salir a la calle y ver el percal vale para ver lo infeliz que es tanta gente. Yo paso olímpicamente de levantarme un día con 30 años y estar a punto de casarme con un tío que ni fu ni fa, haber estudiado una carrera que escogieron mis padres y más cosas por el camino del pasado que a mi lado.
Por eso ahora, con 18 veranos, viajo siempre que puedo, dejo puertas abiertas a prácticamente todo, adoro a mis amigos, escucho, sueño despierta y dormida, hago millones de fotos para enseñárselas a mis hijos, sufro lo menos posible por tíos y disfruto al máximo de los momentos a tiempo completo, escribo, dibujo, diseño, voy al McAuto, compro ropa y zapatos cada dos por tres porque bendigo Inditex, veo películas y series y como chocolate.
Por eso al principio decía que no es tan difícil como nos puede parecer: coges aire, respiras, te tumbas, te miras a un espejo y te preguntas a ti mismo si la vida que llevas es la que quieres, la que sueñas. La vida que te de la garantía de morir a gusto y sonriendo. Si la respuesta no es algo así como "me encanta mi vida" y estás leyendo esto, estás a tiempo de cambiar algo, y si este no es tu caso sigue así, que ya te digo yo que vas por buen camino.