domingo, 29 de diciembre de 2013

Again again

Y es que a veces, en esta vida, renta más un polvo a medias lleno de ganas y humo que algo bien hecho con quien ni te aprecia. Hablo de noches que se quedan a la mitad o menos, de esas que pasas con alguien que, válgame la redundancia, pasa de tus besos pero aún así te busca los labios para pasar el rato y el trago, uniéndose a cenas sin postre que, al fin y al cabo, acaban en borrachera como prácticamente todos los planes que en realidad no lo son. 
A los siete días volví a verme fumando en la puerta del garito de siempre,
con las medias nuevas pero rotas,
y escribiendo cuatro cosas que publicaré si me levanto de la resaca que estoy viendo venir. Y nada, te despides y pillas taxi donde puedas rezando para que ya no pasen más cosas por hoy, por ayer y por mañana porque seeeeeeeeñor qué percal. Al llegar a casa me siento llena y no sé de qué, y pensando detenidamente lo único que creo que tengo dentro es
el mismo ron de garrafón del finde anterior que cada vez se asemeja más a mi corazón: mal hecho pero sirve pa ir tirando.
¡Vacía es lo estoy! Porque sigo sin encontrar a nadie que me haga temblar con un simple saludo que se acerque mínimamente a tu puto "que tal estás bicho" que, por cierto, ya no sé en que rincón de mi cabeza esconder porque lo veo hasta en la sopa y creo que también lo escucho cuando pongo los cuarenta. Pensar en tu mano agarrando la mía me produce un placer mental que si no es de este mundo es del reino de los cielos. Créetelo, que veo la tierra a todo color cuando nos imagino juntos aunque sea cambiando una bombilla y retirando el tono sepia de algunas noches desesperadas por volver a dormirme sonriendo como si tuviera: 15 años, todas aprobadas y un novio con moto.
Mejor no hablamos de la bella costumbre que tienes de sacar a flote mi sonrisa con cuatro palabras acentuadas por tu ciudad en días grises más negros de lo que pensaba, pero es que cuatro frases que hayan sido maquinadas por tu cerebro me dan a veces más vida que cualquier tipo de chocolate belga (estás flipando, eh).
Me pides que no te idealice pero es que me parece que no te das cuenta de lo que eres para mi, y yo, inconscientemente, hace ya tiempo que asumo el riesgo de haberte encontrado aunque eso conlleve perderme contigo
 Y ahora en un ratillo viene la parte en la que yo me arrepiento de plasmar esto en las notas de mi móvil con la excusa de que más o menos me las apaño escribiendo, porque es en mañanas como la de hoy cuando mi cabeza vuelve a preguntarse lo mismo que antes de dormirme, y que antesdeayer, y que antes de que me arrepienta y lo borre todo:
el qué cojones siento por ti, por París y por la historia que ojalá nos quede por vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario