Mi vida tiritando en una esquina y tú temblando al otro lado de la puerta. Ya bajo, te dije cuando aún estaba en bragas. Ya subo, dijiste (y me duraron en su sitio entre poco y nada).
Me parece que lo de Women Secret es una coña de las buenas, ¿o acaso hay algún tipo de lencería con encaje que os incite, hombres de este mundo, a dejar la ropa en su sitio? Su sitio es el suelo del pasillo y si me apuras el cajón de la mesilla.
Yo siempre fui de las que pensó que los besos a escondidas, entre sábanas y, ¿por qué no? entre tu pecho y la pared, son mejores que esos de película en plazas mayores con luces de Navidad o barcos que en cuestión de horas se estazan contra el hielo.
Tú y yo de hielo sabemos poco, tú y yo de hundirnos en el colchón lo sabemos todo.
Me río yo de este puto frío polar a estas alturas de la vida, de diciembre y de esta noche con mis padres en el pueblo. Me parto de la risa porque la carne de gallina me gusta más si es provocada por estímulos externos que no sean unos grados bajo cero, y se da el caso. #EstáPasando porque tus labios se acercan a los míos rollo Amelie, con una sonrisa que sabe lo que hace. Tus manos vienen a mi con muy, muy malas intenciones, y eso me provoca de todo menos frío.
Ay, corazón, ¡que la tenemos otra vez con los vecinos!
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