Caminan de la mano como de costumbre, pero algo ha cambiado entre ellos. Simplemente se han perdonado, se han entendido y están de acuerdo en que es lo que necesitan los dos.
+Cuando volvamos a estar juntos te prometo que voy a intentar que me guste el fútbol.
-¿Cómo?
+He leído en Vogue que a los tíos os gusta que nos interesemos por esas cosas.
-Vale, pero a mi me encanta que no te guste el fútbol ¿sabes? No sé, me gusta que seas como eres.
Ella sonríe. Adora que él diga cosas así.
+Lo que quería decir es que a ti te encantaría que yo te dijera, oye, explícame que es un saque de esquina o un córner de esos.
-¡Ah si! Eso mola.
Y ambos se ríen durante unos segundos perfectos. Ella piensa que algún día le hará la pregunta, aunque tenga algo de idea sobre que es un córner.
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