martes, 26 de febrero de 2013

Feliz no aniversario o lo que sea esto


Últimamente no hay nadie en la esquina de Orange y ni mucho menos en las escaleras de mi portal. A veces me despierto desorientada pensando que esto es solo una pesadilla, que en cuestión de segundos me llegará un mensaje de esos que ponen la piel de gallina y así podré dormir tranquila. Pero nada. Lo cierto es que este verano continuo ha terminado y por aquí no tiene pinta de volver a hacer calor. De hecho está helando.
Hace tiempo me puse a pensar en cómo actuar si esto pasaba algún día pero pensé que nunca te irías de mi vida, y claro, ahora llega el frío y me pilla a medio vestir. Algo me dice a gritos que te olvide pero es más fuerte todavía que huela por ahí a Bambú y se me caiga el mundo encima. Lo peor es pasar la mano por la barandilla de madera que un día cedió y ya ni te cuento si me da por coger la réflex y acariciar tus fotos.
Es sencillo y complicado al mismo tiempo. Con lo que hemos sido, normal.
Aún me quedan fuerzas y ganas para intentarlo, luchar y no sé cómo, para también recuperarte. Pero es el tiempo quien agota las existencias de esperanza que hay en mí.
No han sido precisamente dos días los que hemos pasado juntos, pero si dos días lo que hemos tardado en separarnos. En 48 horas se puede ir un año a la mierda, alucina con el tiempo. Lo cura todo, es la forma que tiene de compensarnos el daño que puede hacer.
Sabes que guardaré para siempre cada sobre, cada rosa, cada foto, cada recuerdo, cada beso, cada caricia, cada abrazo, cada muestra de amor. ¿Y sabes dónde? Donde pueda llevarlo siempre encima, seguramente en mi corazón.
Esta historia ha terminado exactamente en el mismo lugar donde empezó. En el mismo bar y con el mismo batido de chocolate en la mesa. Tiene gracia. Gracia de esta que pica y molesta. Fíjate, ya es 26 otra vez. Para ser más exactos van a ser las doce y veinte y aunque no tengamos mucho que celebrar yo brindo por nosotros. Por lo que hemos sido y por lo que podríamos ser algún día. Ya sabes, la vida da muchas vueltas. Infinitas vueltas.
Una parte de mi se está cansando de beber para olvidarte y de que al día siguiente me muera de amor, de tristeza y de nostalgia en lugar de tener una resaca de campeonato. Pero uno no puede elegir a quien ama y eso lo sabe un alga del Mediterráneo. Por eso la otra parte espera verte a la salida con flores, sin ellas o fumando el cigarro del mediodía.
Solo te pido una cosa: recuérdame. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario