Pienso en todo lo que ha pasado y siento ganas de llorar, matarte y seguir llorando. No entiendo que es lo que está pasando. Te pido razones, te pido motivos, te pido algún beso y como mucho un pequeño esfuerzo, ¿y qué recibo? Pues ya ves: respuestas estúpidas, algún "no puedo" y caricias cubiertas de hielo que solo me hacen sentir frío. Y tu lo sabes. Eres consciente de que me estoy quedando helada y en lugar de venir corriendo a taparme miras como me rompo.
Pero en el fondo creo que cada día me importa menos. Cada vez te veo más lejos y estoy acostumbrándome a esta distancia, por culpa tuya claro (tú has decidido irte por ahí a hacer el indio).
El mundo está lleno de tías indecentes y sin escrúpulos, monos, plantas y también tíos que sencillamente no quieren otra cosa que su bien propio. ¿Para qué? Para arrepentirse con el paso del tiempo de perder mujeres maravillosas que en su día prometieron un amor incondicional. Y a pesar de que el raciocinio está repartido entre la gente del mismo modo que están distribuidas las catástrofes naturales, la vida sigue su curso porque es inteligente, organizada y en definitiva maravillosa. Como algunas mujeres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario